Spawn #8-11, 1993

Aparentemente estoy en un festival de cómics del año 93, digo, realmente no me sorprende que la mayoría de cómics que he leído son de los noventas, pero si que coincidentemente sean específicamente de ese año en particular, me gusta pensar que he leído material de todas épocas pero son este tipo de revelaciones que me hacen percatarme de lo contrario…en fin, estoy muy viejo para arreglar esos desbalances en mi curriculum comiquero así que no me queda mas que aceptarlo y seguir adelante con esta entrada referente al engendro mejor conocido como Spawn.

Spawn la creación del afamado Todd McFarlane y producto de un momento histórico en el contexto de la industria del cómic. Como deben saber en el año de 1992 varios de los artistas mas importantes y populares que principalmente hacían su trabajo en Marvel abandonaron esta editorial en protesta de las políticas establecidas para fundar una nueva compañía denominada Image comics, y con este movimiento básicamente cambiaron la cara del mundo de los cómics, no tanto en la forma que uno pensaría con historias innovadoras, conceptos novedosos y arte ejemplar, pero si en cuestiones de derechos, autorías y principalmente lo referente a las propiedades intelectuales de los creadores de historietas, y que, al fin al cabo se puede decir tras casi 20 años de que esto transcurrió, que fue un cambio positivo para una evolución en la forma de trabajar en este medio, aunque los primeros títulos de Image además de Spawn fueron Youngblood y Savage Dragon , fue este el estandarte de lo que un personaje fuera de los dos grandes era capaz de alcanzar.

Decídete por favor

No voy a mentirles, yo en mi tierna infancia ilusamente llegue a pensar que Spawn iba a llegar a ser un personaje tan importante e icónico como Superman y Spider-man y basaba mi hipótesis no solo en su arrastrante popularidad inicial sino en el hecho de que su nombre comenzaba con “S” y terminaba en “an” con un “p” intermedia, lamentablemente(para todos) el mundo no sigue la lógica de mi cerebro a los 10 años y pues Spawn no llego a aquellos niveles, no quiere decir que el personaje no mantenga cierta popularidad y una fiel fanaticada pero jamás ingreso al inconsciente colectivo y a la cultura popular como aquellos 2 anteriormente mencionados, pero no fue por falta de esfuerzo, todo producto de la mercadotecnia que se pudo derivar de Spawn fue creado, y todo medio disponible para su exposición desde un largometraje Hollywoodense a una serie animada (y que en mi humilde opinión es la mejor versión del personaje)fue utilizado, en resumen obtuvo toda la atención que era posible de generar en los tiempos previos al Internet, hasta el mismo diseño del disfraz es un diseño bastante efectivo del cual no hay que ser muy observador para percatarse de las 2 grandes influencias Spider-man y Batman, aunado a todo esto, en lo relacionado al producto principal que en este caso era el libro de historietas, McFarlane utilizo otra maniobra impecable de mercadotecnia la cual fue contratar los servicios de los escritores mas prolíficos del momento para la realización de los 4 números de los que procederemos a hablar.

Los números del 8 al 11 correspondientes a la serie fueron escritos en orden por Alan Moore, Neil Gaiman, Dave Sim y Frank Miller, todos grandes escritores pero sin duda una gran disparidad en los estilos, lo cual no seria problema en historias individuales, pero en una historia secuencial con tan poco tiempo de haber iniciado como esta, quizás hubiera sido mejor idea realizarla con algunos números mas a cuestas, no se hasta que punto McFarlane les dio una línea definida a seguir  pero cada número es posible leerse en su cuenta sin necesidad de haber leído el anterior por lo que asumo que cada quien tuvo cierta libertad y licencias que se tomaron, es muy probable que esa fuera la intención inicial, traer a los grandes nombres para estos números y luego regresar a la trama normal, en todo caso fue un experimento interesante ver como cada autor interpretaba la serie.

El primero que entro al quite fue el legendario Alan Moore y aunque el personaje titular casi no hace aparición en el relato que le toco escribir, siempre es toda una experiencia leer lo que el mago barbón suele idear, en este caso la historia nos lleva a un trayecto junto con el recién fallecido Billy Kincaid, para quienes nunca leyeron la historia o vieron la (excelente) serie animada, Billy Kincaid era un asesino serial de niños quien se mantenía impune de sus crímenes porque era sobrino de un senador importante o algo así, por lo que Spawn toma cartas en el asunto y lo asesina de forma brutal con paletas de helado (porque Kincaid manejaba un camión de helados para realizar sus crímenes, no crean que las paletas eran las armas por elección de Spawn), dicho todo esto, la historia de Moore nos muestra lo que pasa con Kincaid en una de las capas del infierno, Kincaid y otros recién fallecidos hacen su camino dentro de un bosque del que presuntamente todos los muertos hacen su aparición, cada uno de los acompañantes de Kincaid son llevados a otras esferas del infierno por diversas razones, ya sea que les guste cantar himnos religiosos, tocar las plantas nativas o ser fanáticos de Elvis (Si, hay una esfera del infierno dedicada a esas personas), en fin, todo concluye cuando la única persona restante del grupo junto a Kincaid es una niña, a la que por supuesto intenta asesinar lo que le hace ganar a Kincaid un traje como el de Spawn para formar parte del ejercito de Maleboglia, a decir verdad es una historia un poco plana y sin tanto contenido aunque esto pudo ser ocasionado mas por la poca longitud que tuvo Moore para trabajar, lo optimo hubiera sido dejar que Moore desarrollara la idea por mas de un número, pues con todas las cualidades de Moore no es precisamente un escritor para un único libro de 22 páginas, aun así me imagino que su script fue tan detallado y kilométrico como acostumbra y que McFarlane hizo lo que quiso como el también acostumbraba.

por dios Kincaid, ponte algo de ropa, es un blog para todas las edades

Tras lo hecho por Moore, Neil Gaiman continuo con el papel de escritor invitado, y de las 4 historias,  esta es a mi parecer la mejor y la que sentó bases y precedentes importantes para futuras historias del personaje, para empezar Gaiman introduce el concepto y diseño de los “Ángeles” en el universo de Spawn, quienes, considerando la época no es sorprendente que sean mujeres en bikinis con tendencias violentas. Los otros 2 personajes cortesía de Gaiman fueron el Spawn Medieval y el conde Cogliostro, el primero es presentado de forma de flashback como un predecesor del Spawn actual al ser un soldado del infierno que aun presenta rastros de bondad y humanidad, lo que ocasiona su destrucción por parte del ángel Angela, el segundo funciona como una especie de mentor misterioso para Spawn quien tras 9 números todavía no tiene idea de que carajo esta pasando. Ahora bien, estos personajes y conceptos encajaban como anillo al dedo a la serie como para ser descartados, lo que llevo a un conflicto entre Gaiman y McFarlane sobre los derechos de los mismos, Gaiman tenia toda la razón de pelear por estos derechos pues al fin y al cabo fue el quien los escribió pero también McFarlane tenia un poco de razón, es decir, realmente el Spawn Medieval no es precisamente original, desde un punto de vista simplista es solo Spawn con armadura y Cogliostro estaba inspirado en Alessandro Cagliostro, pero en todo caso todo se arreglo en las cortes y quedaron ambos como creadores, en fin, fue un detalle bastante irónico considerando que los fundadores de Image era justamente por lo que habían peleado y un poco mas irónico cuando en el número siguiente Dave Sim y McFarlane nos echan un sermón sobre los personajes y sus creadores. Así es, después de Gaiman fue Dave Sim quien continuo con la estafeta, y para su historia Sim utilizo su creación Cerebus quien tiene la cualidad de poder participar en cualquier libro de historietas aunque sean de superhéroes o no, Cerebus lleva a Spawn por un trayecto particular para conocerse a si mismo, entre los puntos a destacar esta un panel que muestra una interacción con Superman, y que, aun y cuando siempre me ha gustado el arte de McFarlane me hace agradecer que nunca ha estado a cargo del hombre de acero, o aquel otro panel bastante polémico que muestra diversos personajes de historietas (o mas bien solo sus brazos) enjaulados y a sus creadores como aquellos que los pusieron en esa situación en lo que fue una critica no muy sutil a las 2 grandes editoriales, pero bueno si alguien tiene cierto derecho a tratar el tema es Dave Sim quien tenia años haciendo un trabajo de forma independiente, creo que esto ocasiono de alguna forma que este numero y el de Gaiman no fueron coleccionados precisamente por todo el desorden de derechos que se violaban o no.

No quiero contradecirlos, pero ni el Guasón ni el Dr. Pulpo son héroes precisamente

Así como el número de Moore considero que fue bastante regularzón en parte por los estilos muy simbólicos y la apertura del 4to muro y en parte por la carencia de acción, o sea, es un libro de historietas después de todo, y cuando después de 22 páginas nadie es golpeado en la cara o algo similar pues uno se siente un poco decepcionado, afortunadamente en el siguiente número esto es corregido con la aparición de Frank Miller… bueno quizás “afortunadamente” no sea la mejor palabra.

Frank Miller como el ultimo de los escritores realiza una historia de las que acostumbra, es decir una historia urbana orientada a la acción y un dialogo con muchas malas palabras, Spawn se encuentra entre el conflicto de dos pandillas rivales denominadas los nerds y los creeps, como este par de facciones hacen sus batallas en el callejón que Spawn llama su hogar e involuntariamente matan a un vago o dos, pues el buen Spawn se hace cargo de ambos bandos,  no hay mucho mas que agregar sobre esta trama (al final Spawn acaba con ellos sin muchas dificultades) y no hay que resaltar el hecho de que es una historia que en realidad no aporta mucho, hay quienes piensan que Miller ha ido en declive desde hace algún tiempo (y por algún tiempo se refieren a un par de décadas) y pues esta historia en particular y otros trabajos subsecuentes parecen dar la razón a ese pensamiento, pero tampoco creo que Miller  haya cambiado mucho desde sus inicios, es solo que tiene mucha ideas y conceptos recurrentes que a veces funcionan de gran forma y a veces simplemente se le pasa un poco la mano hasta volverse una parodia de si mismo, pero bueno, el tema es Spawn  y estos 4 números que nos dejaron ver un enfoque distinto a lo usual y que seria interesante verlo nuevamente en alguna otra serie.

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